Ana Justel: “Ya van 7 campañas en la Antártica y tengo muy claro lo mucho que cuesta un dato”

La investigadora Ana Justel en la Antártica

Ana Justel es profesora titular de Estadística en el Departamento de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Madrid. Su investigación tiene un carácter marcadamente multidisciplinar, con contribuciones tanto en estadística matemática y computacional, como en biología, ecología y economía. Ha publicado más de 50 artículos científicos y de divulgación y ha realizado estancias de investigación y docencia en varias universidades extranjeras, entre ellas Duke University (EEUU), Université Paris-Dauphine (Francia) y Université Catholique de Louvain (Bélgica).

Actualmente co-dirije el proyecto MICROAIRPOLAR de investigación en la Antártica, financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI). Durante 15 años, ha participado en el diseño de los experi- mentos y la toma de datos de siete campañas del Programa Antártico Español, en el Campamento Internacional Byers y el BIO Hespérides.

El viernes, 18 de mayo, visitó el Basque Center for Applied Mathematics para ofrecer uno de los seminarios de Estadística Aplicada BCAM-UPV/EHU y aprovechamos la ocasión para hacerle algunas preguntas sobre su labor científica y el proyecto que actualmente dirige en la Antártica.

– Háblanos un poco de tu trayectoria profesional, ¿por qué decidiste estudiar Matemáticas y por qué te decantaste por la Estadística?

Han pasado tantas cosas desde entonces, que ya casi no me acuerdo como llegue a las matemáticas. Me gustaban todas las ciencias, pero las matemáticas me divertían más que ninguna. La estadística me atrajo por su proximidad a los problemas reales, y encima estaba en todas partes. La vi como una puerta de las matemáticas abierta al gran mundo científico y social. Cuando acabé la carrera me fui a hacer un doctorado en economía.

– Compaginas la docencia en la Universidad Autónoma de Madrid con las expediciones científicas a la Antártida. ¿Cómo acaba una matemática en el Polo Sur?

Un poco por casualidad y un mucho por entusiasmo y curiosidad por todas las ciencias. Me pidieron colaborar en el análisis de los datos de un proyecto en el que trabajaban en la Antártida, y simplemente dije que sí. Finalmente acabé cogiendo los datos con mis manos. Ya van siete campañas y tengo muy claro lo mucho que cuesta un dato.

Los informes sobre el cambio climático se basan en millones de datos, modelos matemáticos y pruebas estadísticas

– Acabas de volver de la XXXI Campaña Antártica de AEMET. ¿Qué nos puedes contar de la experiencia? ¿Cómo es la vida en condiciones tan extremas?

La vida allí es muy intensa, no tenemos casi tiempo ni de pensar en el mal tiempo y las muchas incomodidades que supone vivir en un campamento en una zona especialmente protegida de la Antártida. Tenemos que aprovechar cada minuto para hacer el trabajo de campo, que siempre planificamos por encima de nuestras posibilidades, y de las que la meteorología nos permite. Esta campaña ha sido un poco más dura que las anteriores. Estaba muy próximo el final de la temporada y cada día era más corto y con peor tiempo que los anteriores. Además, el final de la campaña desgraciadamente llegó antes de lo esperado. A pesar de todo, lo curioso es que después de unos días allí, ya estamos todos convencidos de lo bien que se vive en el Campamento Byers.

– Eres la Investigadora Principal del proyecto MICROAIRPOLAR. ¿En qué consiste?

Es un proyecto multidisciplinar en el que el objetivo central es estudiar la dispersión y la capacidad de colonización de los microoganismos aerotransportados en la Antártida. Para dar respuesta a la cuestión de cómo se produce la colonización de suelos recientemente expuestos por el retroceso de los glaciares, algo que cada vez es más frecuente por el cambio climático, necesitamos profundizar en el conocimiento de los movimientos de las masas de aire en las regiones polares y desarrollar nuevos instrumentos estadísticos para tratar problemas en los que se dispone de un volumen grande de datos. En el equipo contamos con biólogos, estadísticos, informáticos y meteorólogos del grupo antártico de la AEMET.

– ¿Cuál es tú papel en el proyecto?

En los proyectos con estancia en las bases antárticas y en el Buque Hespérides, los IPs tenemos que organizar nuestras campañas y participar en las reuniones de coordinación de las actividades con otros proyectos. Hay que definir los objetivos, hacer los protocolos, trasladar los materiales a los puertos desde donde salen los barcos meses antes que nosotros, comprar la ropa, pedir los permisos, hacer informes especiales, etc. Y, por supuesto, lo más importante, coordinar y trabajar activamente en las campañas y toda la investigación antes y después para alcanzar los objetivos científicos. Sin olvidar toda la burocracia asociada a los proyectos de investigación que sufrimos habitualmente. Por suerte, no estoy sola, comparto el trabajo con mi compañero Antonio Quesada, que es el IP biólogo, un gran experto en biología en ambientes polares con muchísima experiencia antártica.

– ¿Son importantes las matemáticas en la lucha contra el cambio climático? ¿Cómo puede contribuir la estadística?

Los informes del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) son claros, hay evidencia significativa de que las temperaturas aumentan por la acción del hombre. Los informes se basan en millones de datos, modelos matemáticos y pruebas estadísticas. Ahora lo que toca es unirse a toda la comunidad científica para proporcionar los instrumentos de modelización y análisis de datos que permitan anticipar y remediar las consecuencias que el cambio climático va a tener sobre la vida en la Tierra.

– ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Ahora mismo estoy muy centrada en este proyecto, que acaba de empezar. Es un reto apasionante trabajar tan de cerca con gente de distintas disciplinas y llenos de entusiasmo, no me deja mucho tiempo para pensar en el futuro. Aunque en la Antártida no se para nunca, así que ya estamos inmersos en plena organización de la próxima campaña. Nuestro plan es ir de nuevo el próximo febrero al Campamento Byers a completar los trabajos de este año y también vamos a hacer un muestreo de suelos y aeronavegantes a lo largo de la Península Antártica, para lo que tendremos que trabajar desde el Buque Hespérides.